Capitulo 1: El comienzo
Esa, esa terrible sensación, la sensación de que algo dentro de ti no está bien, de que algo o alguien te observa, que está ahí, a tu lado, siguiéndote como si fueras un objeto interesante, la sensación de que poco a poco vas perdiendo tu cordura sumergiéndote en una terrible oscuridad de locura.
Llevaba demasiado tiempo teniendo esa sensación, teniendo pesadillas cada noche, no pudiendo dormir pensando que algo me atraparía y me llevaría hacia una oscuridad infinita. Mis pesadillas eran especiales, mi mente creaba escenas terroríficas, escenas que te daban ganas de gritar, escenas que cualquiera que las vea, quedaría traumatizado de por vida. En mis sueños siempre aparecía una chica igual a mi, con la misma altura, mismos rasgos, peso, cabello… Pero era distinto, la oscuridad que le cubría era terroríficamente intimidante, pidiendo agresivamente que mantuviera la distancia . Esa chica, la chica que estaba enfrente de mi en cada sueño, parecía ser mi mismo reflejo, mi hermana gemela o... la parte más oscura que habitaba dentro de mi corazón.
<< Eres parte de mí, yo soy tú, tú eres yo. Las dos somos una >>. Decía en cada sueño con voz demoníaca.
Desperté, pensando que fuera lo que fuera esa chica, ese sueño o todo lo que sentía, no le daría importancia, simplemente lo dejaría correr. ¿Era simple no? Los sueños, sueños son.
Miré el reloj, era casi hora de ir al instituto, pero me tomé mi tiempo en levantarme y vestirme, total, tenía el instituto a dos calles. Mi amado gato Chesire me vino a dar los buenos días como de costumbre, le di un cálido beso y me marché dispuesta a ir a clases, cosa que tenía muchas ganas de hacer (nótese la ironía). Caminando hacia la escuela pensaba en todo lo que ocurría en mi vida. ‘’¿Y si tengo algo mal dentro de mi cabeza?‘’ ‘’¿Y si me estuviera volviendo loca?’’ . No paraba de preguntármelo. Realmente, ¿Podría tener una oscuridad tan profunda en mi interior? Quizás fuera así, todo el mundo tiene otra cara, ella no sería la excepción, por lo visto mucho menos.
Llegué y me senté en el mismo pupitre de siempre, estaba al lado de la ventana lo cual me hacía sentirme cómoda, no prestaba mucha atención a la clase pensando en esa mujer. Era raro que le diera tantas vueltas, nunca lo había hecho ni tenía pensado hacerlo, pero ese día era diferente. Yendo para casa, observé que un hombre de unos 40 o 50 años me seguía, aceleré el paso pero, a su vez también lo hacía él, inesperadamente gritó:
- ¡Espera un momento, solo quiero hablar contigo! .
Seguí hacia adelante; <<¿Cómo narices quieres que me pare cuando me estas siguiendo?>>- pensé. Pero aquel hombre me alcanzó:
- ¡Espera un momento, solo quiero hablar contigo! .
Seguí hacia adelante; <<¿Cómo narices quieres que me pare cuando me estas siguiendo?>>- pensé. Pero aquel hombre me alcanzó:
-Te dije que esperarás, ¿porque no lo hiciste?-Dijo .
- Si le parece voy a esperar a todas las personas que me gritan en una calle. - Le respondí.
-Perdona, tienes razón, tú no me conoces, pero… yo a ti si, vayamos a ese banco de ahí, necesito hablar contigo.-Respondió
(¿Qué me conoce?, ¿Qué necesita hablar conmigo?) Pensaba confusa.
-No iré a ningún lugar con usted hasta que me diga quién es. -Dije.
-Ahora te lo diré, pero vayamos a sentarnos antes, realmente… realmente necesito hablar contigo.-Contestó, con un tono de desesperación e impaciencia.
Dudé, pero el banco que decía él estaba en un parque y había familias con sus hijos jugando, no podía pasar ni hacer nada con ojos mirando.
Está bien. - Dije.

No hay comentarios:
Publicar un comentario